Una pausa
Feliz Año. Me tomo vacaciones. Sigo Recalculando. Gracias por estar acá. Nos vemos en 2026. Te dejo publicaciones que tal vez te perdiste.
Ya pasaron más de tres años desde que empecé Recalculando. Más de 1.300 lectores se sumaron en estos años, mayormente por el boca a boca. Me da mucha alegría que cada vez seamos más. Me entusiasma cuando me escriben para compartir una idea, una crítica o una anécdota personal.
En 2025, con mi familia nos mudamos de las afueras de Atenas —frente al mar— a las afueras de Boston —en el barrio universitario de Cambridge—.
En pocas semanas, nuestros hijos cambiaron de barrio, de amigos, de jardín de infantes. El más grande empezó el colegio y también judo. El más chiquito dejó los pañales. A mi me encantó estudiar una materia de psicología en Harvard con el profesor Daniel Gilbert, gracias a una beca de Irene, que por fin pudo hacer una pausa para reflexionar sobre los próximos pasos en su carrera.
Esta newsletter es la última de 2025, en el último día del año. Por primera vez voy a hacer una pausa y no voy a publicar por un par de semanas. Voy a tomarme enero de descanso y retomaré Recalculando en febrero.
Abajo dejo posteos que te pudiste haber perdido. Es una selección caprichosa para que leas y compartas. Acá está el archivo de todo lo publicado hasta ahora.
Mientras, también podés contarme qué es lo que más y lo que menos te gusta de Recalculando y, sobre todo, qué te gustaría que haga el año próximo. Así puedo mejorar y seguir aprendiendo. Podés responder directo este correo.
Gracias por llegar hasta acá. Nos vemos en febrero. Te deseo un feliz año.
Un abrazo,
Nacho
La primera vez que publiqué, uno de los post más comentados:
La fragilidad de ser padre
En el parto, en medio de una emoción impresionante y asombrado como nunca antes, sentí que toda la vida me habían ocultado algo maravilloso. ¿Cómo podría ser que no supiera nada de eso? Era algo que entre los hombres no hablamos, más allá que hacerlo de un modo superficial (que si te desmayaste, que si había sangre, y ya está). Lo afrontamos como si fuera una emoción femenina.
El inicio oficial de Recalculando, explicando qué es esto:
Ahora sí, acá empieza Recalculando
Empecé a hilvanar razonamientos para entender situaciones, sobre todo algunas dolorosas. ¿Qué significaba escuchar a seres queridos decir sobre mí: “Este es un vivo bárbaro que no quiere laburar”? Admití que yo mismo había dicho algo por el estilo años antes, con esa maldita costumbre de juzgar en vez de empatizar: “No labura, la mantienen, ¿y encima se queja?”.
Dos que siguen vigentes tres años después:
¿Cuál es el trabajo invisible que a los hombres nos cuesta ver?
A los varones, en general, nos cuesta comprender la importancia de la carga mental o tendemos a subestimar su dimensión. No fuimos socializados para ello y, en general, hasta que una experiencia no nos atraviesa no la sentimos. A veces, relacionar dos momentos diferentes puede ayudar a entender o explicar mejor una idea. Algo así me pasó el último invie…
¿Estamos los hombres preparados para que la paternidad nos cambie la vida?
Hay un momento del sábado o del domingo, después de haber estado diez horas con mis hijos, que me desespero un poco, pierdo la paciencia. Me cuesta identificar la emoción. No sé... Y es raro también, da culpa, ¿no? Sé que el tiempo a solas con ellos mejora nuestra relación… ¡pero me aburro! Sí, me aburro. Quiero un ratito en el que vayan en el auto habl…
Una que recibió muchos likes y que me gustó escribir:
Escribir sobre los hijos
Ser padres es hermoso, difícil y desafiante. Ver crecer a un hijo implica humildad y salir del centro. Postergar los propios deseos puede ser resignación o aprendizaje. Mis hijos no son de cristal, pero igual me da miedo que se rompan. “En el fondo, ser padre, madre, nos reconcilia con el misterio. Al ocupar el lugar de quien tiene que explicar el mundo, te das cuenta de que eres un emisario de la persistencia del misterio".
Una distinta y que se viralizó en las redes:
Mankeeping: ¿las mujeres nos mantienen?
"Cuando comencé a entrevistar a hombres sobre sus sistemas de apoyo social, descubrí que casi todos dependían de su pareja romántica, de un familiar (mujer) o de una amiga para casi todo su apoyo social, y que este apoyo a menudo no era recíproco. El mankeeping es una forma de desigualdad de género. Nombrar este fenómeno es el primer paso para cambiar este patrón”.





Feliz año, Nacho. Siempre es un aprendizaje leerte.