Metamorfosis de la rigidez: habilitar el juego
Reglas y jerarquías. Cuando la mirada adulta se transforma para abrir espacio, la rigidez se disuelve y nacen posibilidades. El fuego de una brigadista. La responsabilidad de los adultos.
Sergio Ruzzier tenía nueve años cuando su maestra les dio a los alumnos tres opciones para escribir, más una cuarta: redacción libre. Pero Ruzzier estaba bloqueado, y preguntó: “¿Puedo hacer un cómic?”. En la rígida Italia de los años 70, lo esperable era un “no” rotundo. Pero la maestra Santarelli le dijo que sí, siempre que lo hiciera en serio.
Ese apoyo fue “un momento crucial” para Ruzzier, hoy un ilustrador y autor de literatura infantil editado y reconocido mundialmente. Ruzzier, que adora a esa maestra, aún recuerda detalles de la historia que creó entonces: Drácula necesitaba un dentista un domingo, cuando todo estaba cerrado. ¿Por qué lo marcó tanto? “Era la primera vez que el mundo adulto apoyaba mi interés”, dice.
Esto me hace pensar en el papel de los adultos que acompañan a mis hijos. A veces me cuesta dejarlos experimentar libremente cuando no le veo un sentido inmediato. Es una mirada adulta, cansada, pragmática, aburrida, productiva, limitante. Absurda.
Me tengo que esforzar para no decirles que no ensucien tanto con las pinturas, que no desperdicien la cinta adhesiva o que no hagan una montaña de stickers, que dejen alguno para después. Hasta que recuerdo, una vez más, que el papel de los adultos va más allá de supervisar o imponer reglas.
Lo veo claro cuando mis hijos están en la colonia de vacaciones —en medio del campo, entre vegetación y animales— o con amigos que los cuidan. Entonces las reglas son más flexibles y el ambiente más lúdico.
Ahí el adulto puede funcionar como un puente que valida la creatividad, reconoce nuevas formas de expresión, da permiso para explorar y equivocarse. Los hacen jugar, los dejan ser y hacer. Creo que en ese espacio de libertad se puede encender una chispa que transforme vidas.
Como pasó con Ruzzier, el apoyo y la flexibilidad adulta pueden transformar un momento de bloqueo en un camino exploratorio hacia el autodescubrimiento.
Bomberas forestales
Hablando de flexibilidad, la brigadista española Sara Gutiérrez, que trabaja con la motosierra para combatir incendios, contó que hay personas a las que aún “les revienta la cabeza” que una mujer haga ese trabajo.
P. ¿La gente se sorprende todavía de ver a una mujer bombera y motoserrista?
R. A veces me quito el casco y dicen: pero si eres una chica. Les revienta la cabeza.
P. ¿Por qué no hay más bomberas forestales?
R. Es algo cultural. En general, en todas las profesiones de emergencia y de seguridad pasa lo mismo. Todavía se asocian con la fuerza y los hombres. Necesitas una cierta forma física, pero nosotras podemos cargar mochilas con mangueras, podemos tirar mangueras, podemos conducir camiones, podemos hacer de todo. Ojalá yo hubiera tenido referentes femeninas, chicas que hubieran ido al cole vestidas de bombero.
La experiencia de la brigadista española ilustra la flexibilidad y los desafíos culturales en roles o situaciones tradicionalmente rígidas.
Así como la maestra de Ruzzier permitió una forma no convencional de expresión —un cómic en vez de un ensayo—, la experiencia de la brigadista ejemplifica cómo los adultos que desafían normas culturales (de género y roles laborales) también encarnan ese valor de apertura y validación para transformar contextos rígidos y limitar prejuicios.
Establecer jerarquías
Volviendo al tema central de la relación con los hijos, Patricia Faur sostiene que es fundamental establecer jerarquías claras donde el adulto sea responsable del cuidado y de dictar las normas para un buen desarrollo.
En No soy nada sin tu amor, la psicóloga señala que en la sociedad actual el control y los límites son altamente cuestionados:
“Cuando los padres juegan a ser amigos de sus hijos, compiten, los toman como confidentes y establecen relaciones simétricas y de paridad, los niños quedan huérfanos, sin padres, sin autoridad”.
Faur escuchó a una filósofa decir que en la sociedad actual los padres son jóvenes hasta que mueren:
“Es una sociedad sin adultos. Y el niño pierde la posibilidad de descansar en los límites que ellos les pongan para desarrollar tranquilos su autonomía. Limitar no es solo poner restricciones a los deseos del niño: es enseñarle las consecuencias de sus actos. ¿Cómo podrían hacerlo aquellos padres que no se responsabilizan por sus propias vidas?”.
¿Por qué es importante esto? “La protección es fundamental entre las funciones de los padres. Se trata de proteger del peligro, de las enfermedades, del hambre, del daño que le puedan hacer otros. Del abandono, el desamparo, la violencia y el maltrato. Proteger su integridad psíquica significa validarlo, no descalificarlo por ser un niño, poner límites sin ejercer el terror”.
La clave parece ser cómo acompañar sin querer domesticar, ni apabullar, pero tampoco eludir la responsabilidad adulta. Marcarles el camino desde el lugar que nos toca —padres, amigos, maestros— y aprender con ellos.
Tal vez convine tener presente que cambiar —abrirse a nuevas posibilidades— no es señal de debilidad; que la fortaleza consiste en ser lo suficientemente humilde para mantenernos flexibles sin importar lo incómodo que pueda resultar.
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Me cuesta respirar
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Excelente Nacho. Te comparto un link a una nota sobre una brigadista (única mujer en esa tarea) del Servicio Provincial de Manejo del Fuego en Chubut -Patagonia, Argentina- donde viví por más de 30 años. Esta chica tuvo una vida durísima (no puedo dar datos por razones de secreto profesional), y verla en ese rol realmente me genera mucha emoción. Te sigo leyendo en cada entrega, un abrazo
https://www.diariojornada.com.ar/364593/genero/violeta_una_brigadista_que_dejo_todo_en_el_incendio_
Hola, aprovecho el rato q estoy en kinesiología para leer tus publicaciones. Lo de limites a los chicos, seguramente los padres ponen mas reglas y límites que cuando otros asultos supervisan chicos que no son sus hijos. Pero tamb hay quienes son un sargento con chicos q no son sus hijos y padres q manejan diferentes las reglas y los alientan, guiándolos, sin limitarlos. Creo q en nuestro caso tenemos un aprendizaje muy marcado por nuestros padres ( mamá especialmente) donde la escasez y el ahorro eran improntas muy marcadas. Te sumo al tema a Sil y como ella alienta a sus hijos, se nota más con Emi. Los ejemplos q dabas (q a mi tmb me pasaba lo mismo q a vos) no los veo a Sil los ejerza tmb. Al contrario, alienta la estimulación y el desarrollo de Emi. Tal vez el tema de la discapacidad halla aportado su elementos para q Sil actúe así con menos reglas. Ella tmb viene de una madre muy estructurada y limitante, mucho más q la nuestra. Sin embargo veo q pudo ver esa falta de incentivacion y de libertad, y no repetirlo. Tmb creo q hay un cambo generacional, una evolución de la sociedad. Esta bueno el punto q planteas, de no limitar x cosas q no tienen sentido y si apoyar, estimular e incentivar a los chicos, siempre guiándolos en su desarrollo, contenerlos.