Un texto de ahora, uno de hace 11 años, otro de hace un año. Seguimos en diálogo con nuestros antecesores. En la muerte, algo sigue vivo. El Rey León. Me saqué un 2. La nostalgia y la huella.
"Sus abuelos argentinos, para él, son lo que yo le conté". Y sí Nacho, así como mi abuelo italiano (que no conocí porque murió cuando mi mamá tenía 4 años) es el que me contó mi nonna, vi en algunas fotos sepia o blanco y negro, que años más tarde -por una tarjeta que encontré en una carpeta- pude llegar hasta el edificio de Génova donde tuvo su oficina hace exactamente 100 años, el mismo que le escribía cartas a mi abuela cuando ella pasaba temporadas en un pueblito en las montañas, cartas que estaban en la misma carpeta y hoy que las estoy traduciendo las leo sorprendido porque de ese pueblito no me habían contado nada...aunque esas letras manuscritas en 1925 lo están haciendo. Un gusto leerte como siempre, abrazo
Los hijos y los nietitos, a los grandes nos mantienen en el fluir de la vida, de la amorosidad, en la posibilidad de redescubrir la curiosidad y el interés en los temas importantes. ¿qué es la vida? ¿cuál es nuestro propósito?
Y la ausencia de los mayores, como vos contás, Nacho, nos trae nostalgia, esto de sentir que hermoso habría sido compartir con ellos. Por eso adhiero a la interpretación de Lorenzo, de que ya conocía a sus abuelos cuando él era una estrella. Esta es nuestra dulce utopía, y no vamos a renunciar a ella.
"Sus abuelos argentinos, para él, son lo que yo le conté". Y sí Nacho, así como mi abuelo italiano (que no conocí porque murió cuando mi mamá tenía 4 años) es el que me contó mi nonna, vi en algunas fotos sepia o blanco y negro, que años más tarde -por una tarjeta que encontré en una carpeta- pude llegar hasta el edificio de Génova donde tuvo su oficina hace exactamente 100 años, el mismo que le escribía cartas a mi abuela cuando ella pasaba temporadas en un pueblito en las montañas, cartas que estaban en la misma carpeta y hoy que las estoy traduciendo las leo sorprendido porque de ese pueblito no me habían contado nada...aunque esas letras manuscritas en 1925 lo están haciendo. Un gusto leerte como siempre, abrazo
Los hijos y los nietitos, a los grandes nos mantienen en el fluir de la vida, de la amorosidad, en la posibilidad de redescubrir la curiosidad y el interés en los temas importantes. ¿qué es la vida? ¿cuál es nuestro propósito?
Y la ausencia de los mayores, como vos contás, Nacho, nos trae nostalgia, esto de sentir que hermoso habría sido compartir con ellos. Por eso adhiero a la interpretación de Lorenzo, de que ya conocía a sus abuelos cuando él era una estrella. Esta es nuestra dulce utopía, y no vamos a renunciar a ella.