¿Cómo revertir la baja natalidad?
Nobel de Economía propone venerar la paternidad. Estrella de rock no ayuda: no es gracioso, es peligroso. Huelga de padres. Señales alentadoras. Orgullo, machismo, optimismo.
La baja natalidad preocupa a gobiernos, economistas y demógrafos. ¿Cómo revertir la tendencia de menos nacimientos cada año? “Gran parte del cambio en la fertilidad dependerá de si los hombres asumen más tareas domésticas a medida que las mujeres se incorporan al mercado laboral, sobre todo si hay hijos en el hogar”, dijo la estadounidense Claudia Goldin, Nobel de Economía en 2023.
Una nueva investigación de la profesora de Harvard muestra que en los países que se oponen a los estándares tradicionalistas del hombre proveedor económico y la mujer ama de casa, las tasas de natalidad sufren menos porque las mujeres quieren asegurarse que su pareja compartirá la carga antes de decidir tener hijos.
“¿Por qué tener un hijo si eso implica renunciar a los ingresos y a la seguridad económica futura de uno mismo y del niño?”, preguntó Goldin. Su investigación estudia el vínculo entre las tasas de fertilidad y los roles de género analizando 100 años (1920-2020) de datos económicos y geográficos de 12 países (Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos, Grecia, Italia, Japón, Corea del Sur, Portugal y España).
La natalidad cayó en todas partes, salvo en África Subsahariana. La caída fue más rápida y en mayor proporción en algunos países desarrollados que en otros. “El principal factor en la disminución de la fertilidad es el aumento de la autonomía de las mujeres, pero el verdadero obstáculo es la necesidad de que los maridos y padres demuestren de manera confiable su compromiso”, escribió Goldin, Nobel por sus contribuciones en investigar salarios y participación en el mercado laboral de las mujeres a lo largo de los siglos.
¿Dónde nos paramos los hombres?
¿Estamos los hombres preparados para que la paternidad nos cambie la vida?, me pregunté hace tres años. A la vista de los datos y de lo que dice Goldin, la respuesta es obvia. Si vemos algunas ideas vigentes, es claro que hay obstáculos enormes para entender cómo nos pensamos y posicionamos como hombres.
Ahí está el CorderaGate en Argentina. Resumo el caso: en 2016, la estrella de rock y cantante de la Bersuit Vergarabat dijo barbaridades ante alumnos de periodismo y terminó imputado por incitación a la violencia.
“Es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente quiera coger con vos, vos no te las puedas coger”.
“Hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas y sienten culpa por no poder tener sexo libremente”.
“Si yo tengo algo bueno, es el poder de desvirgarte como nadie en el mundo. A mí hablame de cómo te sentís y te entiendo, pero si me hablás de los derechos no te escucho porque no creo en las leyes de los hombres, sí en las de la naturaleza”.
Nueve años después de estos dichos inaceptables, ya sobreseído judicialmente y en un intento de relanzar su carrera, Cordera no sólo no se retractó de manera convincente sino que en una entrevista de más de una hora y media se victimizó: “Nunca antes en la historia de la humanidad se vio una organización tan eficiente, tan coordinada y de tanta inversión para la cancelación y persecución de una persona”.
Georgina Sticco, directora de Grow, Género y Trabajo, explicó que el episodio reabre una herida pendiente: la dificultad de asumir responsabilidades, pedir perdón con sinceridad y sostener límites sociales frente a lo inaceptable.
“No se necesita ser mujer para sentir incomodidad frente a esas declaraciones. Cualquier varón podría —y debería— sentirse interpelado. Porque lo que Cordera dijo en 2016 no fue simpático ni gracioso, fue peligroso”, escribió Sticco.
Orgullo de cuidar: padres en huelga
Es necesario que más varones repudiemos ideas y actitudes como las de Cordera y entendamos porqué es grave. Los periodistas tenemos una gran responsabilidad en esta tarea. Mientras, no es cierto que los hombres no hacemos nada para cambiar. Hay señales positivas en muchas partes y es importante contarlas.
Es alentador ver hombres orgullosos de ser padres que luchan (¡y hasta hacen huelga!) por una licencia que les permita ocuparse más y mejor de sus hijos. Voy a contar un caso que vengo siguiendo hace rato (pero hay muchos en otros lugares).
Elliott Rae es el fundador de Parenting Out Loud, una campaña que busca que en el Reino Unido los padres hablen abiertamente en el trabajo y se sientan orgullosos de sus responsabilidades de cuidado.
La campaña busca que los padres, por ejemplo, rechacen o reprogramen reuniones o viajes por sus responsabilidades como padre: “No puedo, tengo que llevar a mi hijo al pediatra”, “Lo siento, tengo reunión en el colegio”.
La idea es que asumamos nuestro rol de cuidadores sin complejos: 1 de cada 3 padres en el Reino Unido no se siente cómodo hablando con su empleador sobre compromisos familiares.
La semana pasada se realizó un evento en Londres para instar a los padres a presionar por derechos parentales más igualitarios en el Reino Unido, el país con la peor licencia por paternidad de Europa.
Rae dijo que hombres y mujeres deben trabajar juntos para impulsar una crianza más equitativa. Argumentó que es vital combatir la penalización de la maternidad. Esta desventaja económica y profesional que enfrentan las mujeres tras convertirse en madres contribuye a que las mujeres con hijos ganen un tercio menos a la semana y un 20 % menos por hora que los hombres con hijos.
Los hombres representan aproximadamente tres cuartas partes de los suicidios en el Reino Unido, recordó Rae, para plantear que los hombres involucrados en el cuidado infantil estaban menos estresados y más felices: “No es una competencia, no es un juego de suma cero. Es un beneficio para todos”.
Hasta acá llegamos hoy.
Muchas gracias a los que siguen compartiendo Recalculando, suscribiéndose y escribiéndome (pueden hacerlo respondiendo este mail, ¡respondo a todos!). ¿Pensaste en alguien mientras leías? ¡Pasale la newsletter!
Acá podés ver el historial completo de los más de tres años de Recalculando. Sugerencias o críticas, son bienvenidas. Aprecio mucho cuando me cuentan lo que les pasa o comparten experiencias personales. Es un montón.
¿Querés que escriba sobre algo en particular? ¡Avisame!
Si te gusta Recalculando y me querés ayudar, dale “like/me gusta” a la publicación (corazoncito que aparece por ahí) o mandásela a alguien (con el botón “compartir” o directamente reenviando este mail). ¡Mil gracias a los que lo vienen haciendo! 😉).
También podés compartirla en redes sociales y arrobarme en Twitter (@pereyranacho), Instagram (@nachopereyra23) o Facebook (Nacho Pereyra).
Un abrazo,
Nacho
¿Te perdiste la newsletter anterior? ¡Acá va!:
El dilema del tranvía
Un tranvía va a toda velocidad por una vía donde hay cinco personas que no podrán escapar. Tenés dos opciones: dejar que siga y las mate, o mover una palanca para que cambie a una segunda vía, donde hay una persona que morirá.




🙋🏽♀️ ¡Hola Nacho! Tu newsletter es tan diferente en lo que propone que la hace de lectura necesaria/obligada.
¡Muchas gracias!
Con respecto a la maternidad-paternidad, yo Argentina y mi pareja Español elegimos, después de 3 inseminaciones fallidas, no tener hijxs. Fue por dos motivos (bueno, quizás hay más, pero estos son los más fuertes): 1) queremos seguir viviendo y gastando nuestro tiempo como lo venimos haciendo (suena egoísta, pero es así) y 2) el mundo en el que vivimos nos da mucho miedo como para tener un/a hijx, preferimos esquivar ese miedo (suena cobarde, pero queremos vivir sólo con nuestro propio estrés personal).
No sé si a otras parejas piensen igual, pero me pareció bueno contarte un poco de nuestra experiencia.
Esperemos la siguiente entrega, te leemos ambos en casa 🤓
¡Saludos!